Necesidad permanente de renovación

Cambio de época
Estamos inmersos en un cambio de época, y todo está en constante cambio. Es unas épocas en la que las estructuras humanas deben redefinir su identidad, su ser y quehacer para mantenerse firmes y continuar con su misión en el mundo.

Las personas de hoy necesitamos ambientes familiares, sentirnos valorados y acogidos… sólo así se abre el corazón y se acepta la guía, el consejo, la propuesta… Si antes el esfuerzo evangelizador apuntaba a la persona de manera individual, y se motivaba incluso con lemas como “Salva tu alma”, hoy se sabe y se descubre la gran necesidad de reconocernos como miembros de una comunidad, como seres sociables.

Esta renovación se basa y se fundamenta en el modelo de Iglesia que definió el concilio vaticano II, una Iglesia entendida como misterio de Comunión, como pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo. “lo que hoy no se renueve, quedará aislado, condenado a morir”

“Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de Comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo” NMI 43.

Hacia una Conversión Pastoral: Parroquias que siguen como en el pasado, como si nada hubiera sucedido: se convoca por los mismos medios de siempre: avisos al terminar la Misa, carteles en el atrio de la Iglesia, Parroquias que integran cosas nuevas, de tipo comunitario “A más cosas, grupos, actividades, movimientos, más vida”. El desafío es la integración de las diversidades. Se dan casos en que llegan a disputarse el territorio, chocan los protagonismos y se pierden hacia dentro las energías que tendrían que orientarse hacia la misión.

Parroquias que se identifican con un movimiento, una asociación o un grupo apostólico, hasta tomar la fisonomía del mismo. Es decir la parroquia se organiza en función del carisma especifico de ese grupo, o cuando menos le da una prioridad que deja en la penumbra al conjunto del pueblo Parroquias que ponen el acento en una especialidad o un campo específico. Gira toda en torno a los servicios de caridad o a catequesis, o a la liturgia o a la pastoral familiar… aspectos importantes, pero desde los que no se puede abarcar la totalidad de la pastoral Parroquias que pretenden construirse como comunidad, creando pequeñas comunidades dentro de las mismas.

Ofrecen a algunas personas la oportunidad de vivir la dimensión comunitaria en grupos de talla humana en los que es posible la comunicación, las relaciones interpersonales, la cooperación para el logro del objetivo que se propongan.

Parroquias que se proponen crear comunidad, dinámica y orgánica con todos los bautizados. El riesgo aquí está en perder la visión de futuro y buscar con impaciencia resultados inmediatos.
Este enfoque de la Parroquia sabemos por experiencia que es válido. Su viabilidad es frágil en olas diócesis en que no existe un plan diocesano de estas características.

Espiritualidad de este caminar
1. Comenzar con todos, convocarlos a todos, a ellos corresponde decidir libremente la respuesta.
2. Secundar la acción de Dios partiendo de los signos de su presencia en el pueblo (aspiraciones, anhelos, esperanzas, sufrimientos…).
3. Partir de la inmensa mayoría de los pobres que: “no saben, no pueden, no respondes, no tienen”, y que son los portadores de esperanza.
4. Tener en cuenta lo que existe, sin pretender destruir nada: invitar a todos a caminar hacia un objetivo común.
5. Distribuir el mayor número de responsabilidades entre el mayor número de personas.
6. Caminar siempre “a una” con un ritmo que sea, al mismo tiempo: Lento: al paso del conjunto del pueblo. Progresivo: cada meta supone la anterior y prepara la siguiente. Global: coordinando todo en un mismo proceso.
7. Construir todo, no tanto sobre el pasado o sobre los problemas del presente, sino atraídos por el futuro deseado, fruto de una opción libre y de la esperanza cristiana.